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Figura 4. Imagen de la perra en la jaula de hospitalización con la grabadora Holter fijada al techo de la misma. Los cables se fijaron al tórax mediante electrodos y venda cohesiva de forma convencional.
La perra estuvo vigilada desde las 14 horas del día que se colocó la grabadora hasta las 12 horas del día siguiente. Su comportamiento fue bastante nervioso, durmió algún rato y en ningún momento presentó episodios de síncope o casi síncope. La perra se fue a casa esa mañana y hasta que se tuvieran los resultados del estudio Holter no se le prescribió terapia.
El ritmo cardiaco durante el periodo de registro Holter era sinusal, no observándose arritmias que pudieran ser compatibles con el cuadro clínico descrito.
Al día siguiente, la propietaria se presentó de nuevo en el Hospital para recoger los resultados del estudio Holter. Nos contó que la perra había presentado más de 10 síncopes, la mayor parte de ellos por la tarde y la noche. Se le propuso colocar de nuevo la grabadora y llevarse a la perra a casa de modo que se pudiera evaluar el ritmo cardiaco en las condiciones donde le ocurrían los síncopes, indicándole que deberían vigilarla continuamente, y que anotaran la hora de cada acontecimiento relacionado con la perra. En esta ocasión, la grabadora se fijó sobre el techo del trasportín.